UN PRIMER BLOQUEO DE CUBA. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

23.03.2024 11:57

               

                Una oleada de entusiasmo nacionalista recorrió los Estados Unidos de mediados del siglo XIX, el de la Joven América. Tras la conquista de grandes territorios a México, alentaba la colonización del Oeste y el espíritu patriótico en la cultura. La América Central y el Caribe no permanecieron al margen de sus ambiciones.

                La Cuba española, con sus ricas haciendas azucareras, era una presa muy apetecible. En manos de una potencia que había descendido en el concierto europeo, los estadounidenses quisieron anexionarla. Así se planteó bajo la presidencia de Pierce, cuando se pensaron ofrecerá España hasta 130 millones de dólares por su posesión. Algunos más radicales expresaron tal intención en el Manifiesto de Ostende, en el que se sostuvo que una rebelión de los esclavos negros en Cuba obligaría a una intervención estadounidense para evitar que el Sur padeciera algo similar.

                A comienzos de diciembre de 1856, la ruptura entre España y Estados Unidos parecía inminente. Cuba ya podría ser bloqueada desde la América del Norte, ocasionando problemas de suministro de productos de primera necesidad. Las autoridades españolas buscaron  alternativas.

                Desde el verano de aquel año, la Nueva Escocia británica suministraba pescado y mantecas a Cuba, en sesenta y seis buques, a cambio de azúcar, ron, cacao y tabaco en ciento veintinueve barcos. Esta relación podría fortalecerse en las circunstancias de hostilidad con Estados Unidos. El reclutamiento de antiguos súbditos del imperio británico en Estados Unidos para servir en la guerra de Crimea, junto con la rivalidad por Centroamérica, fortalecería esta determinación. Al final, la sangre no llegó al río, pero ya se insinuaron por entonces los problemas del porvenir.

                Fuentes.

                ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.

                Ultramar, 32, Expediente 29.